La caracterización de tales tensiones conduce, en el ámbito antropológico, a una concepción del ser humano como esencialmente errante, expuesto al desbordamiento excéntrico y permanente de los mundos a los que pertenece; su condición es asimismo trágica, estando desgarrada su existencia entre los poderes destinales de la naturaleza o la sociedad y el impulso a la libre autodeterminación, en un universo cuya indiferencia le hace experimentar su radical soledad. En el ámbito ético-político, esta perspectiva ontológica da lugar a un análisis de patologías de civilización, propias de una crisis de espíritu en nuestro mundo presente y fundadas en el acontecimiento central de la agenesia, lo que ha dado lugar a un vaciamiento de sentido caracterizado por la organización del vacío y la ficcionalización del mundo, así como a un nuevo malestar colectivo y anónimo en la cultura (Infirmitas). Este estudio es desarrollado especialmente en El ocaso de Occidente (2015), en el que toma como punto de partida una teoría de la civilización, centrada en la relación tensional entre naturaleza y cultura (physis cultural). En Tierra y destino (2021) extiende el análisis a una filosofía de la naturaleza, mediando la investigación con la física y la biología e introduciendo una concepción ecologista.
La caracterización de tales tensiones conduce, en el ámbito antropológico, a una concepción del ser humano como esencialmente errante, expuesto al desbordamiento excéntrico y permanente de los mundos a los que pertenece; su condición es asimismo trágica, estando desgarrada su existencia entre los poderes destinales de la naturaleza o la sociedad y el impulso a la libre autodeterminación, en un universo cuya indiferencia le hace experimentar su radical soledad. En el ámbito ético-político, esta perspectiva ontológica da lugar a un análisis de patologías de civilización, propias de una crisis de espíritu en nuestro mundo presente y fundadas en el acontecimiento central de la agenesia, lo que ha dado lugar a un vaciamiento de sentido caracterizado por la organización del vacío y la ficcionalización del mundo, así como a un nuevo malestar colectivo y anónimo en la cultura (Infirmitas). Este estudio es desarrollado especialmente en El ocaso de Occidente (2015), en el que toma como punto de partida una teoría de la civilización, centrada en la relación tensional entre naturaleza y cultura (physis cultural). En Tierra y destino (2021) extiende el análisis a una filosofía de la naturaleza, mediando la investigación con la física y la biología e introduciendo una concepción ecologista.
La caracterización de tales tensiones conduce, en el ámbito antropológico, a una concepción del ser humano como esencialmente errante, expuesto al desbordamiento excéntrico y permanente de los mundos a los que pertenece; su condición es asimismo trágica, estando desgarrada su existencia entre los poderes destinales de la naturaleza o la sociedad y el impulso a la libre autodeterminación, en un universo cuya indiferencia le hace experimentar su radical soledad. En el ámbito ético-político, esta perspectiva ontológica da lugar a un análisis de patologías de civilización, propias de una crisis de espíritu en nuestro mundo presente y fundadas en el acontecimiento central de la agenesia, lo que ha dado lugar a un vaciamiento de sentido caracterizado por la organización del vacío y la ficcionalización del mundo, así como a un nuevo malestar colectivo y anónimo en la cultura (Infirmitas). Este estudio es desarrollado especialmente en El ocaso de Occidente (2015), en el que toma como punto de partida una teoría de la civilización, centrada en la relación tensional entre naturaleza y cultura (physis cultural). En Tierra y destino (2021) extiende el análisis a una filosofía de la naturaleza, mediando la investigación con la física y la biología e introduciendo una concepción ecologista. |